Pensamientos aleatorios de Edu´s Heads noviembre 21, 2008
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Round 1….. Fight!
Hoy voy a hacer un análisis detallado (tampoco la pavada) de uno de los
fichines en los que más monedas gasté cuando era pibe: Street Fighter. Básicamente, es el fichín que inventó el género de peleas en los videojuegos como lo conocemos. Antes de eso el estilo de todos los juegos de pelea era por cantidad de golpes, y si recibias uno, fuiste. El SF marcó un antes y un después, juegos como Mortal Kombat, King of Fighters, etc jamás hubieran visto la luz si el estrít fáiter no hubiera existido.
Hoy en día el juego es una franquicia con miles de encarnaciones y personajes, pero vamos a cubrir los primeros juegos (los que todos recuerdan)….acá hay que abrir un paréntesis.
(Paréntesis que sirve, por otra parte, para reparar en un aspecto del juego que cuando uno era chico jamás se hubiera fijado….el juego es discriminatorio y estereotipizante…y creo que acabo de inventar una palabra)
Por empezar, miremos la presentación, si eso no es racista, Hitler es amigo de Ghandi

Si el juego hubiera sido creado hoy, en vez de un negro el rubio le pegaría a un talibán
Ahora, los personajes…el 75% de los argentinos nacidos entre 1980 y 1990 los debe conocer.
Ryu: El típico protagonista de algo creado por un japonés. Es el más fuerte (en teoría), estoico, vive para luchar, etc….alguien nota un parecido con Goku de Dragon Ball, Seiya de los Caballeros del Zodiaco, etc? parece que los sacaran con molde. Según lo que vemos en Ryu, todos quedamos con la imagen de que los japos son muy grossos para las tortas, visten de blanco (con razón el Real Madrid va seguido de gira por Asia) y andan todo el día descalzos.
Ken: Jugar con Ken era igual a jugar con Ryu pero mucho mejor, porque las patadas y piñas que tiraba el muchacho eran más poderosas. Ken es el estereotipo de yankee perfecto (demócrata y simpático) que los japos le vendieron al mundo con Street Fighter, y aquí se ve como tienen un complejo de inferioridad hacia USA…y es que todo lo que Ryu hace, Ken lo hace mejor y más largo (?). No se podía esperar otra cosa del novio de Barbie, que tipo grosso.

“Frens tu bi freeens…”
Guile: Este era el otro estereotipo de yankee que impusieron los japos: Guile es muy distinto a Ken, tiene cara de malo, es militar, seguramente un republicano….y es un super-saiyajin, como podemos apreciar en su peinado. Básicamente, Guile es un Ken que en vez de andar por el mundo levantando minas y partiendo truchas, sus viejos lo mandaron a una academia militar y luego a la colimba.

Como si en el ejército permitieran ese tipo de peinados…
Zangief: Concebido como enemigo natural de Guile, Zangief fue creado en una época en que a la gente todavía le importaba la URSS. Era poderoso pero lerdo en su accionar, y este es el mensaje que el mundo recibe de los rusos: no sirve de nada que tengan fuerza si no la pueden usar, tarde o temprano van a caer. Podemos decir que este juego predijo el fin del bloque comunista en Europa Oriental, o que inclusive lo provocó.

El Hulk Hogan soviético!
Dhalsim: Esto es lo que CapCom nos dejó como enseñanza sobre los hindúes con el SF: son morochos, muy flacos (casi escualidos), hacen yoga, escupen fuego, andan casi en bolas y todos sus miembros son muy lar- se alargan! eso quise decir…El lugar donde se peleaba contra Dhalsim era de lo más bizarro, una especie de templo hindú con elefantes chetos que no paraban de ladrar (o como sea que hagan los elefantes).

Yo también puedo hacer eso si me das un Fernet Vittone con Rumipal Cola
E.Honda: Como el único japonés que habían puesto era demasiado grosso, decidieron poner otro, pero que sea un poquito más choto (cosa que no digan que los japoneses se auto-alaban). De paso aprovecharon para meter un chivo del sponsor, Honda! Hasta el día de hoy es el único asiático que he visto cuyo nombre es “Edmond”. E.Honda era discriminatorio para con la gente obesa, y es que el mensaje que dejaba es que los gordos no pueden pelear bien.

Quien carajo jugaba con Honda?
Chun-Li: Entre tanto freak peligroso, esta chinita (nunca mejor dicho) nos terminaba pareciendo linda. Hasta el día de hoy cientos de giles recuerdan con cariño luchar contra Chun-li y cagarse perdiendo por no querer lastimar su cuerpo a piñas. Era la única mina del juego y más allá de sus saltos no servía para mucho….esto también es discriminatorio, ya que dejó la impresión en toda una generación de que las mujeres no sirven ni como repuesto de moco si les sacás el delantal.

No me jodan, las chinas no son tan lindas…debe ser un truco
Blanka: El único sudamericano elegible, Blanka, no dio una buena impresión al mundo de nosotros. Y es que si le quitamos el color de la piel y la agregamos una camiseta de cualquier equipo cuando grita después de una victoria, Blanka tranquilamente podría ser un barrabrava de cualquier equipo de Primera o del Nacional B. Lamentable….además dio al mundo la idea de que todos los sudamericanos emitimos electricidad por la piel (?).

“Pongan güevo, pongan güevo, que si no lo’ matamooo’!”
LOS JEFES
Balrog: Claaaro, si vas a pelear contra los jefes al primero que tenes que hacer mierda es al negro, no? Este personaje es la máxima víctima del trabajo de mensajería subliminal que hicieron los autores del juego. Encima lo hicieron yankee….en fin, el pobre Balrog está basado en los cientos de miles de afroamericanos esclavizados en USA y que debían obedecer a sus amos blancos. Según varios fans el personaje está basado en Mike Tyson…yo solo veo otro Tio Tom….pobre Balrog.

Balrog en uno de sus combates más famosos
Vega: Después de darle masa a la comunidad afroamericana por intermedio de Balrog, había que destrozar al representante de la comunidad gay, el español Vega. Este muchacho bailaba felizmente en el ballet flamenco de Badalona cuando fue secuestrado por CapCom para interpretar el papel de malo. Como el tipo era más ágil que Balrog, para que no escape lo encerraron en una jaula de hierro, y ahí es donde había que pelear con él/ella….Vega es otra muestra más del sufrimiento de las personas homosexuales y como son forzados a pelear en un mundo que los aborrece (?)….pobre Vega.

Nótese que al igual que otros homosexuales famosos como Di Caprio, Vega también fue forzado a usar una máscara de hierro
Sagat: El más difícil de todos los jefes, curiosamente no era el final….por que? porque era pelado! esto es discriminación en estado puro, señores! Tanto Sagat como el jefe final vivían en Tailandia, pero a Sagat lo dejaron como “semifinal”…no por cuestión de fuerza, sino porque era pelado, tuerto y tenía cicatrices….pobre Sagat.

Discriminado por feo, esto no puede seguir así, derechos para los feos!
M.Bison: El típico asiático comunista, dictador y con ansias de conquistar el mundo. A estos también los sacan con molde, por lo visto. Llama la atención su traje de botones de hotel/chofer de limusina/cartero….cuando uno jugaba y llegaba hasta M.Bison por primera vez, pensaba que todavía quedaba algún jefe final, y que habíamos peleado contra el sirviente del malo principal….su trauma por ello no debe haber sido tan grande como los traumas de los otros jefes pero igual…..pobre Bison.

“Jaime, el niño tiene sed…y no hay naranja”
BONUS TRACK
Cammy: Estaba más buena que quedarse haciendo fiaca en la cama un lunes. Lo mejor que salió de Inglaterra desde Queen (?).

God save the queen (?)
A la Noche noviembre 18, 2008
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Llega Edu. Perdonen la demora y la desprolijidad, pero estoy metidisimo con la facultad y no tengo tiempo para actualizar. Seguramente hoy a la noche me haré un tiempito.
saludos
Viernes de cuentos noviembre 14, 2008
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Esta vez traigo “El Sordo” de Fontanarrosa. Es un poco largo, por no decir muy, pero vale la pena.
EL SORDO
El tipo apareció de improviso, ante la indiferencia general, por detrás de la columna. Se inclinó por sobre el hombro del Sordo, lo tocó en un brazo y le dijo “Quiero hablar con vos”. El sordo levantó la vista, lo miró con el ceño fruncido como si no lo conociera, pegó una hojeada sobre los otros componentes de la mesa y amagó una evasiva.
– Vamos allá –dijo el otro, señalando las mesas del fondo. El Sordo se puso de pie, serio. Casi ninguno, ni Pochi, ni Roger, ni Gustavo, se habían percatado de la situación.
– Pagale al hombre, che –dijo en voz alta, Ricardo, el único que había caído en la cuenta.
– ¿ Siempre lo mismo, Sordo? –se anotó el Zorro, zumbón–. No lo cagués al muchacho.
Pero el tipo, muy serio, ya se alejaba hacia el fondo. Ahora sí, los demás hicieron un instante de silencio, prestándole una mínima atención al suceso.
– Parece que viene pesada la cosa –se rió el Zorro.
– ¿ Y no lo escuchaste al punto? –preguntó Ricardo– “Quiero hablar con vos” le dijo. Nada de “¿Podría hablar un momentito con vos?” o “¿ Tendrías un minuto para atenderme?”. Nada. “Quiero hablar con vos” y a la lona.
– Será cana.
– Es un novio que se levantó el Sordo en las vacaciones –dijo Pochi.
– Se habrá puesto celoso el quía –supuso el Zorro.
– Lo ve con tantos machos.
– ¿Dónde “machos”? –se hizo el boludo, Guillermo. Y sin transición alguna volvieron al tema de las bailantas y de las tres negras que había traído el Flaco Campana del Brasil para bailar en los pueblos. “No le queda guita pero coge al costo” justificaba el Pochi.
El tipo se había sentado enfrete del Sordo y se quedó mirando hacia el lado del mostrador, los ojos entrecerrados, rebuscando algo con la lengua entre los dientes, tomada la mano que sostenía el pucho en el reborde de aluminio de la mesa. El Sordo pudo mirarlo un poco más. Sin ser muy alto, tenía cierta pinta de bestia. Algún pozo de viruela en la mejilla, sombra de barba, remera de marca desconocida abierta en sus tres botones. Prolijo, pese a todo. Por un momento bastante largo pareció que el tipo no iba a empezar a hablar nunca.
– Vos te encamaste con mi mujer –soltó de golpe mirándolo, ahora sí, al Sordo.
– ¿Cómo? –el Sordo adelantó la cabeza con un sobresalto elástico del cuello, como un tero al caminar.
– Que vos te encamaste con mi mujer.
– ¿Con tu mujer?
El otro había adelantado el maxilar inferior dejando un orificio circular entre sus labios, por donde el humo del cigarrillo escapaba y le nublaba los ojos. No dijo nada más, y, por el casi imperceptible trepidar de la mesa, era notorio que oscilaba una pierna pivoteando sobre el pie flexionado como si cosiera a máquina.
– Espera un cachito… Esperá un cachito…–se rascó una ceja el Sordo amagando una sonrisa forzada–. Yo a vos…¿te conozco?
– Sí, me conocés…
– Porque, vos acá aparecés… –sobrevoló la información del Sordo– … me venís a buscar a la mesa, me presionás para que venga a hablar con vos… Me hacés levantar de la mesa donde…
–Sí me conocés…
–… yo estoy con mis amigos conversando lo más tranquilo y, de rompe y raja, me salís con esto de que…
– No te hagas el turro que me conocés…
El Sordo paró. Se quedó con la mano izquierda cerrada con la punta de los dedos hacia arriba, interrogante, junto al pecho.
– ¿Que yo te conozco? ¿De dónde te conozco? A ver si nos volvimos todos locos.
– Me conocés de la puerta de la escuela Mariano Moreno, de Paraguay al 1200… Vos vas a buscar a tu piba ahí. Y yo también.
– ¿ Vos también?
– Sí señor… Y a veces voy yo y a veces va mi jermu. Y vos a veces chamuyás con mi jermu ahí y otras veces … –el tipo inclinó la cabeza como si quisiera apoyar una oreja en el nerolite de la mesa en tanto golpeaba con el índice–..chamuyás con ella acá, en este mismo boliche.
–¿Acá?
– Sí señor –el tono del tipo tenía un atisbo de grosería y un siseo remarcado.
– Y… ¿Quién es tu mujer?
– No te hagás el boludo que vos sabés muy bien quién es mi mujer.
– No, mi viejo… –se enojó el Sordo–. No sé quién es tu mujer y tampoco tengo la más puta idea de quién sos vos… Vos me venís con eso de que vas a buscar a tus pibes a la escuela Mariano Moreno y yo también voy de vez en cuando a buscar a mi piba a esa escuela; pero te puedo asegurar que no me acuerdo ni en pedo de vos ni de tu cara ni de un carajo…
– No levantés la voz, no levantés la voz –pidió el otro, lo que en parte tranquilizó al Sordo. Al parecer, el inquisidor no buscaba un escándalo aunque su tono estaba más cerca de la amenaza que del paternalismo–. Y no te hagas el boludito –al decir “boludito” sacudió hacia ambos costados la cabeza acompañando cada sílaba–. No te hagas el boludito –repitió– porque la semana pasada yo fuí con mi mujer a buscar los pibes al colegio y vos estabas ahí, y justo estabas al lado nuestro, y estuvimos hablando, así que no me vengas con que no sabés quién mierda es el que tenés sentado enfrente.
El Sordo se tiró hacia atrás en su silla, en parte como asombrado, en parte para alejarse de ese par de ojos que amartillaban el reproche demasiado cerca suyo. Unió las manos en una palmada y se mordió el labio inferior.
– Esto es increíble –dijo como para sí–. Pero mirá las cosas que uno se tiene que bancar –observó hacia todos lados como buscando una explicación y, de paso, constató si los muchachos de la mesa seguían las alternativas del episodio y si llegado el momento, se hallaban dispuestos a entrar en acción en caso de que volara el primer tortazo.
– El que me la tendría que bancar soy yo –se señaló el pecho el otro–. Y no me la banco. Así que no me vengas con que no me conocés y tampoco conocés a mi mujer porque está muy claro que no es así. Y tampoco andés mirando para tu mesa porque ninguno de esos pelotudos va a venir a ayudarte. Esos son muy buenos para hablar al pedo pero a la hora de los bifes se borran todos.
– Pero ¿Qué decís? ¡Pero escucháme! –quedó cortado el Sordo, enojado, no tanto por el análisis social que el intruso había esgrimido impunemente sobre sus amigos sino más bien porque aquel tipo se había dado cuenta de su mirada de auxilio hacia la base– ¡Me pongo así para escucharte con el oído sano! ¿O por qué te pensás que me dicen el Sordo?
– Sí señor…–siguió el otro–. Porque en este boliche son muy de pajearse en charlas intelectuales, son muy del franeleo pajero todos ustedes y de hacerse los nórdicos, los suecos, en la cuestión de las minas. Pero en donde yo me crié, toda esa histeria, no corre, mi querido. Allá estas cosas se resuelven sin tanto psicoanálisis, estas cosas se resuelven como se resuelven en el barrio. Y yo sabía, estaba seguro, que esto iba a pasar cuando mi mujer me dijo que venía a este boliche de mierda, lleno de trolos, de pichicateros y de pajeros.
– Pará un cacho… pará un cacho… –buscó aire el Sordo, sin saber muy bien cómo seguir.
– Y por eso vos me vas a explicar bien explicado cómo fue todo este fato con mi mujer, con la hija de puta de mi mujer…
– Pará un cacho… –continuó haciendo tiempo el Sordo–. Te digo una cosa… Te digo una cosa… Yo te estoy respondiendo, te estoy contestando por una elemental regla de cortesía. Por una… digamos… elemental norma de respeto –el otro lo miraba sin entender–. Pero la verdad es que no debería darte ni cinco de pelota, ni cinco de bola debería darte… Vos no sos mi viejo, ni sos cana, ni sos el fiscal de la Nación para venir a apurarme con este asunto de …
— ¿Sabés quién soy yo? ¿Sabés quién soy yo? –el otro volvió a echar el torso sobre la mesa–. Yo soy el esposo de Marcela. El marido de Marcela. Ése soy yo. El esposo de la mina con la que vos te encamaste. O te encamás. Eso lo tengo que averiguar todavía…
El Sordo lo miró un momentito.
– ¿Quién es Marcela? ¿De qué Marcela me estás hablando?
– Marcela Tessone… ¿La ubicás ahora? –podía decirse que una sonrisa cínica merodeaba la boca del tipo.
– ¿Tessone? Mirá… –El Sordo adoptó un tono condescendiente, como si tuviese que explicarle a un niño un tema muy distante de su capacidad de razonamiento–. Acá todo el mundo se conoce por el nombre o por el apodo. Yo, hay muchachos de la mesa esos que vos decís que son todos putos, que se borran todos — a los que conozco nada más que por el apodo ¡ y los conozco desde hace años! Pero que no tengo ni la más puta idea de cómo se llaman, del nombre, del apellido, de nada. Por eso vos me decís Tessone y yo te digo … que sí… que puede ser… que por ahí la…
– La morocha, alta, medio narigona… Que vos le prestaste el libro de Soljenitsyn…
El Sordo se quedó mirándolo. No había mayores posibilidades de evadir el tema. Y el tipo había pronunciado el nombre de Soljenitsyn bastante bien.
– ¿Un libro de Soljenitsyn? –caviló, sin embargo, frunciendo los labios–. Ah sí…
– Para iniciarla en lo intelectual…–de nuevo la sorna.
– Sí… Ya sé cuál es…
– Y la boluda se deslumbra con cualquier cosa. Hasta con un Patoruzito se deslumbra…
– Marcela…
Se quedaron un momento callados, observándose. Filoso el tipo. Más a la defensiva el Sordo.
– ¿Entonces? –sacudió el tipo.
– Entonces … ¿Qué?
El otro mantuvo la mirada fija.
– Y sí –admitió el Sordo sin arriar demasiado sus banderas–. A veces hablamos con tu mujer. Si es ésa que vos decís, a veces hablamos. Acá, en el boliche. Cuando ella viene. Pero te digo que viene muy de vez en cuando. Pero nada más. Yo a ella casi no la conozco. La conozco a la amiga.
– A la Patri.
– A ésa. A la Patricia. A ella la conozco más.
– ¿Así que la conocés a la amiga? –de nuevo la ironía–. La conocés a la amiga pero le prestás un libro a mi mujer.
– A tu mujer la conozco pero… oíme… la conozco como uno puede conocer a tanta gente en esta ciudad. Que la conocés de verla mil veces por la calle. Como… como vos me decías que yo te conocía a vos, de la puerta de la escuela. Pero eso no quiere decir que te conozco. Sí por ahí te veo y digo “Qué cara conocida”, pero nada más… Rosario es una ciudad chica… Y hablo con ella como puedo hablar con tanta gente que viene acá, somos todos amigos…
– Sí… Amigos… Amigos… Son todos muy amigos…
– Pero nada más…
El otro se pasó la mano por la cara como para modelarse de nuevo los pómulos.
Mirá, mirá… –dijo–. No me vengas con versos, a mí ya no me caben los versos…
– Pero… –arremetió el Sordo–. ¿Y de dónde salió eso de que yo me encamo con tu mujer? ¿Quién te dijo eso de que yo me encamé con tu mujer? ¿Quién te fué con esa pelotudez?
– Ella. Ella me lo dijo.
El Sordo sintió el impacto. Se demudó. Miró hacia el techo, hacia la mampara de madera que separaba el salón del quiosquito que da a la calle Sarmiento. Vió a Pedro riéndose con una mina. A Cary y a Querol hablando con una pendejita rubia. El mundo seguía andando y él no podía creer todavía que estaba sentado allí, en el banquillo de los acusados, ante un inquisidor que manejaba más información de la tolerable.
– ¿Ella te dijo eso? ¿Marcela?
– Sí señor. Marcela me lo dijo.
El Sordo meneó la cabeza.
– ¿Ella te lo dijo?
– Ella.
– Mentira.
– Ah, claro… Aparte de cornudo, mentiroso… –se sonrió el tipo, inexplicablemente cordial.
– ¡No! Digo, mentiras de ella. Mentiras, bolazos. Te está macaneando…
– Ah… Me está macaneando…
– ¡Sí señor! Seguro, por supuesto.. Te está macaneando. Está hablando al pedo. No puede decir esa barbaridad, esa pelotudez…
– ¿Y para qué me lo dice? ¿A ver?
– Qué se yo. Te querrá joder. Te querrá cagar la vida. Andá a saber. Vos sabés cómo son las mujeres. Las mujeres suelen ser muy hijas de puta, muy…
– Cuidado con lo que decís…
– Bueno… –El Sordo ya no sabía de dónde podía venir el cachetazo, adónde podía pisar sin que estallase una mina–. Te lo digo en un sentido muy…
– Tenés razón, tenés razón… –acordó el otro, sin embargo–. Mi mujer es una hija de puta, pero no es boluda. No es ninguna boluda. Y no va a venir a decirme una cosa así gratuitamente, para que yo la cague a trompadas. No me vino a decir que se le habían pasado los fideos o que se había olvidado un paraguas, querido. Me vino a decir que se había encamado con un tipo…
– Sí… ¡Y justo me viene a elegir a mí! ¡A meterme en un quilombo a mí!
– … y ella sabe que yo no soy un intelectual, mi viejo, ella sabe que yo la voy a cagar a trompadas, no se la va a llevar de arriba si me aparece con una cosa de ésas…
– Te querrá cagar la vida, viejo. Qué sé yo… Te sale con esas cosas porque te habrá dado la cana con alguna mina. Te conocerá alguna fulería y en esas cosas las mujeres son muy vengativas. Son capaces de inventar cualquier historia con tal de…
– ¿Inventar cualquier historia? — embistió el otro–. ¿Inventar también el día en que se encamó con vos? ¿Y la hora? ¿Y el telo al que fueron?
– ¿El telo? ¿ Te dijo el telo? Pero…
– Además, querido… ¡Yo no soy de engañar a mi mujer, mi viejo! –el otro estiró una mano hacia adelante mostrando al Sordo la palma como si lo hubiesen herido en lo más profundo–. Yo podré tener mil quilombos con mi mujer, pero eso no hace que yo ande haciéndome el pelotudo con cualquier mina que se me cruce. Que ella sea una guacha no quiere decir que…
– ¿También te dió el nombre de un telo? ¡Dios querido! Pero qué imaginación que tiene esta mina… –el Sordo volvió a estallar sus manos en una palmada.
– Nada de imaginación, mi viejo. Nada de imaginación –el tipo variaba el ángulo de sus ataques con una velocidad incontrolable.– No sigas haciéndote el boludo porque ella me lo dijo todo, me batió todo, me lo contó todo…
El Sordo lo observó, algo desarmado.
–… y ella será una guacha que podrá venir a joderme con muchas cosas, pero nunca con ese tema –siguió el tipo–. Y si me viene a contar una cosa así, es porque es cierto, es verdad. Eso que me dijo es cierto.
Otro silencio. El Sordo resopló, enarcó las cejas poblando su frente de arrugas paralelas y horizontales. Luego se encogió de hombros.
– Y bueno… –suspiró– ¿Qué querés que te diga?… si ella te dijo eso… Si ella me manda al muere…
– El jueves pasado. A las siete de la tarde. En el Gato Negro. Con video porno y todos los chiches…
– Y dale, bueno… Agregale cama de agua también… Nunca hubiera imaginado que a Marcela se le podían ocurrir tantas cosas…
– Entonces, viejo… –pisó firme el otro– … Yo quiero que arreglemos este asunto.
El Sordo lo miró, ceñudo, curioso.
– Afuera –señaló el tipo con el mentón.
– Pero… ¿Qué estás diciendo?
– Lo que te digo. En donde se te ocurra. Los dos, vamos y…
– Pero … ¿de qué me hablás?
– Nos cagamos bien a trompadas.
– ¿A trompadas? –el Sordo lo miraba con una expresión de infinito asombro–. ¿Pero vos estás en pedo?
– Sí señor. A trompadas.
El Sordo se recostó, relajado, sobre el respaldo de su silla.
– Yo no me cago a trompadas ni por mi vieja –aclaró.
– No la metas a tu vieja en este asunto.
– Yo a mi vieja la meto donde se me cantan las bolas. Ahora lo único que falta es que venga cualquera a decirme lo que tengo que hacer con mi vieja.
– Lo que pasa es que acá –generalizó el otro– están muy acostumbrados a parlarla demasiado, querido. Acá, vos y todos estos pajeros están muy acostumbrados a charlarla lunga, de cualquier cosa. Resuelven el fato de la guita, de la política, de la Revolución, sin levantar el culo de la silla. Son revolucionarios de café ustedes. Idiotas útiles. Y vos te creés que conmigo va a ser lo mismo. Y que vas a poder explicarme cómo fue que te cogiste a la hija de puta de mi mujer en una charla, en una conferencia de prensa; que me vas a poder decir cómo que te la empomaste y yo te voy a decir “¡Pero mire qué bien, qué cosa más interesante! ¿Qué diría Soljenitsyn a todo esto?” O algún otro de esos escritores culorrotos que ustedes se pasan leyendo todo el día….
– Te equivocás, te equivocás… –dijo el Sordo, jugueteando con un tiquet viejo de consumición entre los dedos–. No nos pasamos leyendo. Vos estás confundido –más tranquilo al comprobar que, pese a esa encendida llamada a la acción directa, pese a esa invitación a la violencia, la cosa venía demasiado dialéctica como para derivar en un holocausto.
– Conmigo no corre ésa. Esa mano no corre conmigo…
– Tu mujer no se encamó conmigo –afirmó el Sordo– Y te voy a decir una cosa, te voy a decir una cosa… Vos podés creer lo que se te cantes las pelotas, después de todo es tu mujer. Pero te voy a decir una cosa, como para que vos entiendas…
– No hay nada que entender, mi viejo… Esto está muy claro… Acá lo …
– ¿Sabés por qué no me encamé con tu mujer, ni me encamo, ni me encamaría nunca?
Ahí sí el tipo lo miró, atento.
– ¿Sabés por qué? –reafirmó el Sordo.
– ¿Por qué?
– Porque tu mujer no me gusta.
– ¿Cómo que… no te gusta?
– No me gusta. Muy simple. No me gusta.
– ¿Por qué no te gusta?
– Es jovata, viejo. Está muy achacada.
– ¿Jovata? ¡No tiene 40 años, querido! ¡No seas pelotudo!
– Mirá, si no tiene 40 años, los aparenta. Te digo más, yo le daba cerca de 45.
– 37 pirulos tiene. Recién cumplidos.
– ¡Y bueno!
– ¿Qué? ¿ Me vas a decir que alguna de estas pendejas que están por acá, aquella, por ejemplo, con esa pinta de muerta de hambre, están mejor que mi mujer? ¿Pero no ves la pinta de pichicateras que tienen todas, que parece que hace mil años que no toman sol, fumadas todas, sucias, los pelos roñosos? ¿Ésas son las pendejas que te gustan a vos? ¡Por favor! Dejame de joder. Además, no me vengas con versos, mi viejo. Si vos tampoco sos ningún pendejo ¿O me vas a venir con que a vos las pendejas todavía te dan pelota? No te dan ni cinco de pelota a vos, mi querido ¿O te pensas que yo no te veo? ¿O porqué te pasás, acaso todas las tardes, sentado en la mesa de todos esos viejos chotos como me dice Marcela que te pasás? Porque te dan mucha bola las pendejas, seguramente. Por eso. Viejos chotos haciéndose los galanes…
– A mí no me gusta…
– Además, mi mujer, será una hija de puta que se encama con el primer pelotudo que le cruza, pero se rompe el culo haciendo gimnasia para mantenerse en forma, querido ¡Las veces que me he tenido que hacer la comida cuando vuelvo del trabajo porque ella está haciendo la gimnasia, tirada enfrente del televisor con la mina esa y el grone de la ESPN, que hacen gimnasia arriba de un portaaviones! Y te va al gimnasio, y te sale a correr…
– No me gusta. No me digas porque no me gusta…
– Más de una de estas pendejas querría tener el culo que tiene mi mujer. Las gomas que tiene mi mujer, mirá lo que te digo…
– A vos te parece porque sos el marido. Tenés que convencerte porque…
– ¡No me tengo que convencer un carajo, querido! Yo no soy tan boludo, no me pongo ciego ante la realidad, yo no me engaño… Marcela será una guacha pero sigue estando buenísima… ¿O te creés que yo no veo cómo la miran los tipos por la calle?
– No me gusta.
– Tendrías que verla en bolas…Bueno… –saltó el tipo–. ¡Si vos la viste en bolas, hijo de puta! ¡Oíme, salgamos y…!
– No es eso, no es eso… Yo no te digo que no esté buena…
– ¿Qué no va a estar buena? ¿Y que me decís entonces?
– No sé… No es mi tipo de mujer… No… No… Qué se yo… Vos no lo tomés a mal, pero … La nariz…
– ¿Qué pasa con la nariz? ¡Ahora no me vengas con que no te gustan las narigonas! Al contrario. Eso es lo que hace interesante a una mujer… ¡ Mirá la Barbara Streisand, por ejemplo, mirala a ella! Ahora no me vas a salir con que te gustan estas pendejas que se hacen la estética y que quedan todas con la misma napia. Ésas te gustan, seguro, esas narices de mierda que parecen caniches…
– No es eso…
– Además… A la Ley de Almada, mi viejo. Le tapás la cara con una almohada.
– No es eso…
– ¡Por favor, mi viejo! ¿ Que me venís?
– Es que a mi me gusta la mujer más… ¿ cómo decirte? Más…
– ¿Más qué?
– Más dulce, ¿me entendés?… Más modosita… Más manuable… Tu mujer, Marcela, es muy grandota, muy agresiva. Demasiado…
– ¿Agresiva? ¡Porque tiene personalidad, querido! Ella es así. Avasallante ¿O querés una boluda de ésas que se creen una muñequita de lujo?
– No te digo agresiva…
– ¡Porque te sabe llevar una conversación! Eso es lo que te jode. Están todos acostumbrados a estar con minas que se callan la boca y le dicen que sí a todo, y no se bancan una mina que tenga los ovarios bien puestos como para copar una mesa y opinar de las cosas igual que los tipos. Eso es lo que pasa. ¡Claro! Todos los piolas de tu mesa pueden decir mil pelotudeces de lo que se les cante pero si aparece una mina con ideas propias no se la aguantan…
– Será así… Será así… Por ahí tenés razón…
– Lo que pasa es que ella te sabe llevar una conversación y…
– Y te aclaro que ella no viene a la mesa nuestra.
– Porque ha estudiado, mi viejo ¡Y quién te dice que no ha estudiado más que cualquiera de todos estos intelectuales…! ¡Intelectuales de la poronga!
– Seré chapado a la antigua. Lo admito –enarcó las cejas el Sordo, casi como apesadumbrado.
– Fijate que al final, yo… –no detuvo su arremetida el otro– que no soy lo que puede decirse un tipo de estudios, porque apenas si tengo el secundario, me banco una mina evolucionada. Pero ustedes no. Para ustedes una…
– ¿Sabés lo que pasa? ¿Sabés lo que pasa? Yo seré un antiguo, pero me jode que una mina te interrumpa cuando estás hablando ¿viste? No te digo que me joda que hable. Pero que sepa respetar cuando el que habla es otro. Que no se meta. Y eso es lo que hace Marcela. Se mete. En ese aspecto es… desubicada… grosera…
– ¡Por favor! ¡Mirá con lo que me salís!
– Te digo más… Más de una vez, pensé, te juro que pensé, sin conocerte, eh, sin conocerte… “Pobre tipo el marido de esta mina! ¡Lo que debe ser aguantar a esta mina!”
– Pero… ¡Por favor!… Ella… ¡Ella es una santa! Es incapaz de …
– Porque una cosa es charlar un ratito acá, todo muy bien, muy lindo, muy entretenido. Pero otra cosa es tenerla todo el día en tu casa y…
– ¡No estás a su altura, querido! ¡No estás a su altura!… Es una señora…
– Te digo más… Ahora que te conozco, ahora que te conozco y veo que sos un tipo honesto, frontal, un tipo que va de frente, como viniste de frente conmigo, un tipo que tiene la grandeza de plantear una cosa delicada como ésta, cara a cara… merecerías otra mina. No sé… Más dulce, menos agresiva, menos jodida.
– Por favor… Ya quisieras vos encontrar una mina como Marcela. Ya quisieras vos…
– Puede ser… –caviló el Sordo. La conversación parecía haberse agotado–. Puede ser…
El otro miró el reloj.
– Me voy –dijo–. Ya debe haber llegado –se paró. El Sordo también, las manos en los bolsillos.
– ¿Tomamos algo? –frunció las cejas, mirando la mesa vacía y tratando de recordar. El tipo negó con la cabeza.
– Chau –dijo–. Pero la vamos a seguir –advirtió. Y se fué por la puerta de Sarmiento y Santa Fé. El Sordo se volvió para la Mesa de los Galanes. Cuando el tipo pasó junto a donde estaban Cary y Querol, hizo un gesto con el mentón señalándole al Sordo la adolescente flaquita que charlaba con ellos.
– ¡Seguro que una cosa así te gusta a vos! ¡Qué vas a comparar! –casi gritó, antes de continuar su retirada.
El Sordo admitió con un gesto ambiguo y siguió para su mesa. Ésta se había poblado bastante. Habían llegado el Pitufo, el Peruca, Belmondo y Hernán. El Sordo tuvo que buscarse una silla de otra mesa y ubicarse en segunda fila, en un ángulo poco favorable.
– Mirá vos –se rió el Zorro–. Tenías ringside y te lo cagaron.
El Sordo iba a contestar cuando volvió el tipo, por el mismo lado que la vez anterior, por detrás de la misma columna. Era obvio que había salido por la esquina y había vuelto a entrar por Santa Fé. Le tocó el hombre al Sordo y se agachó para hablarle al oído.
– ¿Sabés por qué vos decís eso? –le dijo. El Sordo esperó, fastidiado.– ¿ Sabés porqué vos decís eso?
– ¿Qué digo?
– Que no te gusta.
– ¿Por qué?
– Porque Marcela no te da pelota. Por eso –el Sordo giró para mirarlo –. No te da bola.
– Sí… Seguro…
– Claro, querido. Como eso de la zorra y las uvas… “Estaban verdes”
– Sí… Seguramente…
– Entonces decís que no te gusta, que es fea, que es un escracho… — El Sordo meneó, la cabeza con disgusto, resoplando.
– Sí, preguntale…
– Y… ¡No le va a dar bola a un tísico como vos, justamente!
– Claro… Preguntale… –repitió el Sordo, ya engranado.
El otro se irguió, siempre sonriendo y hasta se dio el lujo de palmearlo al Sordo en el hombro.
– Sí. Seguro. Preguntale que hizo el jueves a la tarde… A eso de las siete… Preguntale
El otro le dió la última palmada de despedida y se alejó, contento.
– ¡Preguntale! –alcanzó a gritar, airado, el Sordo–. ¡ Qué hizo! ¡Preguntale!
Pero el otro había desaparecido por la puerta de la esquina. Y esta vez ya no regresó.
Aquí me pongo a cantar… noviembre 10, 2008
Posted by hoylesvoyacontar in Edu, Uncategorized.add a comment
Bueh, iba a empezar recitando el Martín Fierro pero se me metió un mosquito en la garganta y ya no puedo cantar, solo hablar al respecto (?).
¡Quiero hacer una reinvidicación del folklore esta vez! (y antes de que cierren la página, les prometo que si leen hasta el final encontrarán un mensaje erótico que les dejo como premio a la perseverancia)
Es curioso como el folklore nacional (y, lo único que faltaría sería que hablara sobre el internacional), luego del boom de los 60′ y algunas esporádicas fiebres de popularidad en décadas siguientes, parece haberse estancado en su progreso. Desde aquel momento en que se escuchó por primera vez en una plaza, hoy conocida como Próspero Molina, el grito de “¡Aquí, Cosquín!” hasta nuestros días, son muy pocas las personas que saben algo sobre el folklore….y lo que saben generalmente es sobre los artistas más famosos como El Chaqueño Palavecino, Soledad o Los Nocheros…pero si les preguntás ¿cuantos integrantes tienen Los Cantores de Quilla Huasi?, ¿ cual es el tema que mejor hacían los Tucu Tucu? o ¿quién escribio Juan Moreira?, lo más seguro es que no sepan un carajo.
Muchos años atrás Roberto Rimoldi Fraga cantaba en uno de sus recitados “Gaucho…centauro indómito, auténtico exponente de una raza a la que jamás exaltara pluma alguna que escribiera la historia de mi Patria”. Y si hoy en día el gaucho ha sido olvidado, que decir de las cosas del gaucho, sus costumbres, sus bailes, su música. Por un lado es entendible que -por ejemplo- a una persona de Chubut o La Pampa no le gusten mucho los temas de Los Carabajal, por armoniosos que sean, teniendo en cuenta que solo ensalzan a Santiago del Estero. En décadas anteriores la gente hubiera dicho “no es mi tierra, pero me gusta como la describe, es muy lindo el tema”….hoy ni eso, y es que la gente ha cambiado mucho, y los gauchos también.
Vamos por partes, empezando por las canciones:
-Las buenas viejas canciones: Pueden hablar de un lugar en particular, de la Patria toda, de amores viejos, amores eternos, ideales, algún factor de la naturaleza, contar historias de paisanos (algunas tristes -la mayoría-…otras alegres)…Es el arte sin tiempo, esas canciones que dentro de 40 años todavía van a ser cantadas por un loco que agarre una guitarra y pida que otro loco lo acompañe con el bombo legüero.
-Las “cojedoras”: “Te la quiero poner toda, de la noche hasta la mañana, te voy a dar como a una bolsa, y vas a gritar como una marrana”…..ok, no lo dicen así, pero eso es lo que dicen básicamente estos sátiros que ocultan sus deseos más bajos tras una melodía semi-folklórica….los máximos exponentes de este grupo de pajeros traidores al folklore son, obviamente, Los Nocheros y los imitadores de los nocheros. Lo peor es que vende más que aquella canción con un alma detrás, y es la cara del folklore que la gente común más ha visto en los últimos años.
-Las de protesta: Algunas de ellas, brillantes (como El Payador Perseguido de Yupanqui, mitad protesta y mitad relato de la vida de Don Ata)…la gran mayoría, una pérdida de tiempo.
Para terminar (seh, esta semana lo hago cortito), pongo extractos de la letra de “Si de cantar se trata”, más precisamente la segunda parte de la canción:
“Si cantando en las reuniones, por ahí alguno se ríe…no te aflijas, perdonalo; no conoce sus raíces”
“Me duele si del folklore dicen que es cosa de viejos, si sos joven prometeme no aflojarle ni un momento”
“Me parece haber oído decir que se está apagando, con tu mano y con la mía, ¡Vamos a seguir tirando!”
PD: Para los que leyeron hasta acá buscando el mensaje erótico, los cagué….y se lo merecen, ahora vayan a escuchar a Larralde, el Duo Coplanacu o Jorge Cafrune, si no hacen eso y además envían la página a 150 contactos en menos de 2.34 minutos luego de leer el título del artículo, esta noche a las dos de la mañana el Pitufo Enrique acompañado por el Viejo Vizcacha los van a visitar en su pieza y los violarán, encima no conocerán al amor de sus vidas y se les caerán todos los pelos de las axilas.
Edu
Legalícenla noviembre 9, 2008
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Hay que legalizar la marihuana, la cocaína o cualquier tipo de estupefaciente
que nos permita desprendernos un poco de la realidad. ¡Ojo! no hago este pedido para hacerme el liberal o por adicto, de hecho vivo a base de Coca, pero Cola nomás. Solamente considero que en este momento, en esta situación, en este año y en esta realidad, la Argentina necesita una sociedad fantasiosa, por no decir pastillera y por no caer en la simpleza de porrera.
Los argentinos requerimos olvidarnos de todos los conflictos que nos envuelven. Precisamos dejar de pensar en la inseguridad, en los problemas económicos, en la falta de valores de la sociedad y hasta de lo mal que juega la selección. Por eso, no queda otra salida que escaparse hacia una realidad subalterna, a un mundo de fantasía.
Imagínense que uno pueda irse a vivir a un arco iris, lejos de los bocinazos de la 9 de Julio, de los carriles antiexclusivos, de la aparición de la huesuda en casi todos los titulares, del congestionamiento del Mitre, de las valijas “solidarias”, de Antonini, de la niebla, de Rosario contra Santa Fe, etc…
¿No sería bueno ponerse a cazar unicornios rengos- aunque las internas de Moyano digan que no se pueden lastimar y que por lo tanto no podrían ser rengos- en lugar de contar los billetes para llegar a fin de mes?
¿No les encantaría jugar al poker con San Pedro, mientras Luciana Salazar les masajea la espalda, en lugar de efectuar el ta te ti para ver que cuenta hoy no se paga?
¿No les gustaría cenar con Marlon Brando, mirando el Padrino, en vez de escuchar que mataron a un chico por una bicicleta?
Por eso necesitamos a las drogas, para poder sobrevivir. Sin ellas, lamentablemente, en algún momento nos va a estallar la cabeza o nos vamos a quedar patitiesos por una embolia.
Repito, no hago este pedido por adicto, ni pretendo realizar una apología a los estupefacientes. Simplemente entendí que, le han hecho tanto mal al país, que es preferible algo que atrofie el cerebro, antes que la realidad tan chueca que nos proponen, o mejor dicho, a la que nos llevaron, nuestros políticos.
Seba
Fede Ratas de estreno noviembre 8, 2008
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Como no todo en mi vida tiene que ver con errores gráficos, hoy les traigo una
nueva sección de mi columna, los premios “José de Zer”. Los mismos buscarán homenajear a este maestro de lo bizarro y se encargarán de mostrarles esos titulos, noticias o fotos que parecen más un chiste que una labor periodística…espero que les guste…
PUESTO NÚMERO 5
No conformes con que los hayamos analizado la semana pasada, los muchachos de Diario Popular tenían ganas de formar parte de la nueva sección, por eso publicaron esta jugosa noticia…
PUESTO NÚMERO 4
Más allá de la noticia, que nada tiene de bizarra, los invito a mirar el titúlo de la nota y la foto de la misma…
¿ No creen que semejante ingenio por parte de los muchachos de La Nación merecía un premio?
PUESTO NÚMERO 3
El Diario Deportivo Olé, nos tiene acostumbrados a usar un lenguaje propio de una cancha de fútbol. En esta ocasión, se les fue la mano con el barrabrava interior…
PUESTO NÚMERO 2
La elección de Obama como Presidente de los Estados Unidos, dio mucha tela para cortar. Así fue como, durante toda la semana, nos topamos con noticias “simpaticas” que detallaban los pormenores de su vida . En este rubro, dudo que alguién pueda superar a Clarín y su súper nota de último momento
Según un informante nuestro, las próximas noticias que publicaría el diario serían…
“Mujer de Obama se confiesa: HOY CENAMOS EMPANADAS”
“HIJA DE OBAMA PIERDE UNA BARBIE”
“EL INCREIBLE GOL DEL PRESIDENTE EN EL WINING ELEVEN”
“¡ATENCIÓN!, NO ENCONTRARON UN PERRO, AHORA BUSCAN UN GATO”
PUESTO NÚMERO 1
Simeone dejó de ser el entrenador de River debido a los malos resultados del equipo Millonario en el Clausura. Según se comenta, la despedida del entrenador de sus dirigidos fue muy emotiva y, en varias ocasiones, se pudieron observar lagrimas por parte del Cholo
No conformes con eso, los muchachos de Critica, seguramente comandados por algún hincha de Boca, decidieron meterle el dedo en la yaga al ex cinco de la selección Argentina y recordarle sus problemas de pareja.
Y EL JOSÉ DE ZER DE ORO DE LA SEMANA ES PARA…
Minutouno.com que publicaron, sin lugar a dudas, la noticia más bizarra que he visto en los últimos tiempos. ¡ Felicitaciones !
Esto fue todo por hoy, espero que les haya gustado y nos vemos la semana que viene.
Saludos
Fede
Viernes de cuentos noviembre 7, 2008
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Arregladas ya un par de cosas que me estaban atosigando, vuelvo a actualizar el blog. Les pido disculpas por las veces que han entrado y encontrado que no había actualizado nada. De ahora en más, intentaré volver al ritmo diario.
Aclarado esto, les traigo un cuento de Luis Pescetti, si, otra vez. En esta ocasión, Luis nos narrará una historia sobre un hombre que vivía de sus sueños…
EL POETA DE LOS SUEÑOS
Había una vez un señor que soñaba poesías.
Despierto no destacaba en nada; pero dormido se le aparecían poemas. Hablaba y su mujer copiaba; por la mañana ni él mismo podía creer que eso había sido creación suya (esto les sucede a muchos creadores, casi nadie puede explicar de dónde nacen las ideas; pero en este caso la sensación era más fuerte ya que dictaba dormido).
Todo terminaría acá si no fuera porque estaba disconforme con eso, pues se hizo famoso en todo el mundo, no tanto por los poemas sino por cómo le nacían. Lo invitaban a programas de televisión, pero esos de concursos y fenómenos extraños. Lo entrevistaban de diarios y revistas para preguntarle si, además, veía espíritus. Aparecía en libros, pero en aquellos de récords y hechos inexplicables. Él quería ser poeta, y no un fenómeno de circo.
Sufría tanto que, desesperado, le dio un martillo a su mujer para que le pegara cuando hablara dormido, lo que ocurrió esa misma noche. Fue una poesía sobre una tortuga. Él no despertó, pero la tortuga del poema apareció de verdad en la habitación.
De ahí en más no soló dictaba sus poemas, sino que algunos de ellos se convertían en realidad. Un baúl, una calle, un barco, humo. Uno de sus poemas habló del mar, y comenzó a inundarse la ciudad. Lo echaron de ésa y de otras, porque no elegía lo que soñaba, y no siempre eran cosas buenas. Soño la guerra, pero no fue culpa suya, la guerra ya estaba en los hombres. Él sólo contaba de un soldado que llevaba días en una trinchera, bajo la lluvia, y escribía cartas a su novia, por amor, pero también para no enloquecer.
Soño que estaba solo, y una nave espacial los llevó a la Luna. Soño que era un náufrago, y pasó a rescatarlos un barco antiguo. No quiso soñar nunca más. Le pidió a su mujer que preparara café bien cargado, como se toma en Cuba y en Colombia, y que le diera conversación para no dormirse.
Todavía navegan por el cielo, con los ojos cansados de no dormir. Pero, cuando se distrae, la mujer le canta una canción de cuna y descansan. Así es su amor.
Viernes de cuentos,aunque sea domingo noviembre 2, 2008
Posted by hoylesvoyacontar in cuentos.add a comment
Debo confesar que me había olvidado de que tenía que poner un cuento el viernes pasado y que recíen hoy me recordaron, porque no es que lo hice por motus propio, eso.
En fin, como es mejor tarde que nunca, les traigo un cuento de Idries Shah, perteneciente al libro titulado “The Exploits of the Incomparable Mulla Nasrudin” . El mismo habla sobre las aventuras de un “mochilero” si es que se quiere usar una palabra familiar para describirlo, llamado Nasrudín. Espero que les guste…
De entre todos los pueblos que el mula Nasrudin visitó en sus viajes, había uno que era especialmente famoso porque a sus habitantes se les daban muy bien los números. Nasrudin encontró alojamiento en la casa de un granjero. A la mañana siguiente se dio cuenta de que el pueblo no tenía pozo. Cada mañana, alguien de cada familia del pueblo cargaba uno o dos burros con garrafas de agua vacías y se iban a un riachuelo que estaba a una hora de camino, llenaban las garrafas y las llevaban de vuelta al pueblo, lo que les llevaba otra hora más.
“¿No sería mejor si tuvieran agua en el pueblo?”, preguntó Nasrudin al granjero de la casa en la que se alojaba. “¡Por supuesto que sería mucho mejor!”, dijo el granjero. “El agua me cuesta cada día dos horas de trabajo para un burro y un chico que lleva el burro. Eso hace al año mil cuatrocientas sesenta horas, si cuentas las horas del burro como las horas del chico. Pero si el burro y el chico estuvieran trabajando en el campo todo ese tiempo, yo podría, por ejemplo, plantar todo un campo de calabazas y cosechar cuatrocientas cincuenta y siete calabazas más cada año.”
“Veo que lo tienes todo bien calculado”, dijo Nasrudin admirado. “¿Por qué, entonces, no construyes un canal para traer el agua al río?” “¡Eso no es tan simple!”, dijo el granjero. “En el camino hay una colina que deberíamos atravesar. Si pusiera a mi burro y a mi chico a construir un canal en vez de enviarlos por el agua, les llevaría quinientos años si trabajasen dos horas al día. Al menos me quedan otros treinta años más de vida, así que me es más barato enviarles por el agua.”
“Sí, ¿pero es que serías tú el único responsable de construir un canal? Son muchas familias en el pueblo.”
“Claro que sí”, dijo el granjero. “Hay cien familias en el pueblo. Si cada familia enviase cada día dos horas un burro y un chico, el canal estaría hecho en cinco años. Y si trabajasen diez horas al día, estaría acabado un año.”
“Entonces, ¿por qué no se lo comentas a tus vecinos y les sugieres que todos juntos construyáis el canal?
“Mira, si yo tengo que hablar de cosas importantes con un vecino, tengo que invitarle a mi casa, ofrecerle té y halva, hablar con él del tiempo y de la nueva cosecha, luego de su familia, sus hijos, sus hijas, sus nietos. Después le tengo que dar de comer y después de comer otro té y él tiene que preguntarme entonces sobre mi granja y sobre mi familia para finalmente llegar con tranquilidad al tema y tratarlo con cautela. Eso lleva un día entero. Como somos cien familias en el pueblo, tendría que hablar con noventa y nueve cabezas de familia. Estarás de acuerdo conmigo que yo no puedo estar noventa y nueve días seguidos discutiendo con los vecinos. Mi granja se vendría abajo. Lo máximo que podría hacer sería invitar a un vecino a mi casa por semana. Como un año tiene sólo cincuenta y dos semanas, eso significa que me llevaría casi dos años hablar con mis vecinos. Conociendo a mis vecinos como les conozco, te aseguro que todos estarían de acuerdo con hacer llegar el agua al pueblo, porque todos ellos son buenos con los números. Y como les conozco, te digo, que cada uno prometería participar si los otros participasen también. Entonces, después de dos años, tendría que volver a empezar otra vez desde el principio, invitándoles de nuevo a mi casa y diciéndoles que todos están dispuestos a participar.” “Vale”, dijo Nasrudin, “pero entonces en cuatro años estarías preparados para comenzar el trabajo. ¡Y al año siguiente, el canal estaría construido!”
“Hay otro problema”, dijo el granjero. “Estarás de acuerdo conmigo que una vez que el canal esté construido, cualquiera podrá ir por agua, tanto como si ha o no contribuido con su parte de trabajo correspondiente.”
“Lo entiendo”, dijo Nasrudin . “Incluso si quisierais, no podríais vigilar todo el canal.”
“Pues no”, dijo el granjero. “Cualquier caradura que se hubiera librado de trabajar, se beneficiaría de la misma manera que los demás y sin coste alguno.”
“Tengo que admitir que tienes razón”, dijo Nasrudin.
“Así que como a cada uno de nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escabullirnos. Un día el burro no tendrá fuerzas, el otro el chico de alguien tendrá tos, otro la mujer de alguien estará enferma, y el niño, el burro tendrán que ir a buscar al médico.
Como a nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escurrirnos el bulto. Y como cada uno de nosotros sabe que los demás no harán lo que deben, ninguno mandará a su burro o a su chico a trabajar. Así, la construcción del canal ni siquiera se empezará.”
“Tengo que reconocer que tus razones suenan muy convincentes”, dijo Nasrudin. Se quedó pensativo por un momento, pero de repente exclamó: “Conozco un pueblo al otro lado de la montaña que tiene el mismo problema que ustedes tienen. Pero ellos tienen un canal desde hace ya veinte años.”
“Efectivamente”, dijo el granjero, “pero a ellos no se les dan bien los números.”
Y bueno,según dicen, popular y calidad no van de la mano noviembre 1, 2008
Posted by hoylesvoyacontar in Fede Ratas.add a comment
Hay ocasiones en las que realizar esta columna me lleva horas y horas de
lectura, a punto tal de fusilarme el cerebro para descubrir el más minúsculo error. Sin embargo, en otras oportunidades, la tarea se me hace sencilla y me permite efectuar mi trabajo mientras que, por ejemplo, me tomo un vaso de Coca Cola.
Diario Popular corresponde, sin lugar a dudas, a la última característica que describí. En menos de una hora, he llegado a ver trece errores, mistakes, pifias o como se le quiera decir.
Por una cuestión de tiempo y espacio – en realidad porque tengo vida más allá de la columna- solo publicaré la media de siempre, es decir, siete u ocho equivocaciones. Espero que les guste…
Error número uno
http://www.popularonline.com.ar/nota.php?Nota=342833
Hay veces que para dimensionar una noticia, los diarios recurren al golpe bajo. Eso mismo intentó hacer autor de esta nota, pero se le fue la mano y terminó confundiendo todo
La víctima fue identificada como Raúl Alberto Lugones, de 36 años y con un hijo de apenas 6 meses, quien recibió un disparo en el tórax, que le provocó la muerte casi en forma inmediata.
Error número dos
http://www.popularonline.com.ar/nota.php?Nota=342840
Ricky Martinez, fue detenido hace aproximadamente dos o tres semanas. Para los amigos de Diario Popular, sin embargo, la detención solo fue una pavadita que se resolvió en cuestión de horas.
Ricardo “Ricky” Martínez, padre del actor Mariano Martínez, aseguró ayer que no tiene ninguna vinculación con la banda de narcos mexicanos que tenían un laboratorio que fabricaba metanfetaminas en Ingeniero Maschwitz, caso por el que fue detenido y excarcelado el jueves.
Error número tres
http://www.popularonline.com.ar/nota.php?Nota=342903
Seguimos con las clases de periodismo básico: “Cuando se nombra a un protagonista por primera vez en una noticia, se lo debe hacer con su nombre completo”
Parado como mediocampista por derecha, en un clásico 4-4-2, Ríos fue el que se calzó la ropa de conductor y por eso fue el que se soltó un poco más. Trató de juntarse con Montenegro, cuando el Rolfi bajaba un poco a recibir la pelota, y entre ellos quisieron llevar adelante el fútbol de Independiente. Pero Godoy Cruz se paró con firmeza en el fondo, con Dutari y Rojas cerrando todos los caminos en la mitad de cancha, con Franco y Sigali seguros en el fondo. Independiente buscó con Mareque por izquierda, que chocó mucho más de lo que progresó en ataque y con un Núñez que tuvo pocas chances de liberarse de los centrales para recibir.
* Esto fue solo un ejemplo. Si se atreven a leer la nota, porque hay que ser valiente para hacerlo, notarán que el error se siguió repitiendo hasta el final de la noticia.
Error número cuatro
http://www.popularonline.com.ar/nota.php?Nota=342912
Diego Maradona habla en tercera persona, es verdad, pero dudo que haya dicho lo siguiente…
“El Checho y el Tata se pusieron a mi entera disposición -comentó Maradona tras abandonar la reunión en la que se trazó buena parte de la planificación de las tareas relacionadas con la selección- y eso me pone muy contento porque los necesitaba. Desde un principio los quería a mi lado, ya estamos listos para ofrecer lo mejor”.
Error número cinco
http://www.popularonline.com.ar/nota.php?Nota=342853
Ganar la Quiniela Nacional es algo importante, pero de ahí a publicarlo en un diario…
Un acierto mundial, extraordinario, fuera de serie, fue el que concretamos en el día de ayer. En un hecho histórico metimos al mate de la Quiniela Nacional vespertina a nuestro Numerazo, que no era otro que el 6226, fue un impacto que está al alcance de muy pocos y entre ellos estamos nosotros.
Error número seis
http://www.popularonline.com.ar/nota.php?Nota=342859&fechaEdicion=2008-11-01%2000:00:00
La siguiente nota tiene varios errores, por eso opté por dividirla en sub-errores.
Primer sub-error
¿Acaso Mauricio Macri, Carlos Bilardo y Carlos Bianchi se armaron un equipo de fútbol y yo no me enteré?
Lágrimas y aplausos en la despedida a Pedro Pompilio
Bianchi, Macri, Bilardo
y el plantel completo
lloraron por su muerte
Segundo sub-error
Aprender a usar el plural o el singular es algo muy difícil, para un chico de primer grado.
Entre los presentes, además de todos los integrantes del plantel boquense, estuvo Julio Grondona, presidente de la AFA; Mauricio Macri, actual jefe de gobierno porteño y ex titular del club, y el ex entrenador xeneize Carlos Bianchi.
Las mayúsculas también tienen su dificultad.
Tercer sub-error
Periodismo Básico: Las noticias sirven para informar, nunca hay que sembrar la duda en el lector
ex jugadores o técnicos del club, como Antonio Rattín, Alfredo Rojas, Carmelo Simeone, Alfredo Cascini, Jorge Ribolzi, Miguel Angel Brindisi y Carlos Tapia, entre otros
Cuarto sub-error
El siguiente no vendría a ser un error, sino más bien una muestra del libertinaje que se vive en el periodismo nacional y de lo bizarro que este puede llegar a ser.
NOTAS RELACIONADAS – Con el sepelio de Pompilio, aclaro-
“Para él sólo tengo elogios”
MOREL RODRIGUEZ QUEDO DESCARTADO
Otro problema en el Ciclón
“Sabemos lo que representa San Lorenzo y vamos primeros”
BARRIENTOS: “ESTE PARTIDO NO DEFINE NADA”
ESTUVO TINELLI
Error número siete
http://www.popularonline.com.ar/nota.php?Nota=342696
El siguiente párrafo es un buen ejemplo para demostrar como NO se debe escribir una nota.
Astor se iba a quedar con el negocio de la esclavitud sexual. Pero en una jugada, que fue aplaudida por el público como una obra maestra, Dante (Adrián Navarro) le tendió una trampa mortal. Por si fuera poco, también se quedó con la mujer de Astor, Nacha (Virginia Innocenti). Ambos siempre decían que Astor nunca les daba opción, esta vez fueron ellos los que no le dieron opción a Astor. Dante, quien fuera mano derecha de Astor, aparentemente se quedaría con el manejo del negocio de la prostitución.
Con esto llegamos al final de la columna de hoy, pero antes de irme quiero hacerles unas aclaraciones.
Primero: Vaya uno a saber por qué, las notas de Diario Popular carecen, en su mayoría, de bajada – ósea esa cosa que va debajo del titulo y nos permite saber sobre lo que vamos a leer-. Este es, por ahora, el mayor error que vi en lo que va de mi existencia, pero no lo detallé antes porque tendría que haberlo hecho repetidas veces.
Segundo: Alguien se olvidó de explicarle a los periodistas del diario que los números van con letras, por eso notarán varios 3,4,5,7,etc. en los links que puse. Al igual que con el ítem anterior, no los marqué porque no tendría sentido hacerlo mil veces.
Ahora si, aclarado esto, me despido.
Nos vemos la semana que viene.
Fede.





